Jesús Cordero: “Trabajar en un mercado tan competitivo como Nueva York no es fácil, pero aprendes mucho”

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Inicialmente formado en el diseño gráfico, un interés heredado por la fotografía hizo que Jesús Cordero se colocara detrás del objetivo al poner fin a un productivo ciclo profesional como técnico digital y retocador en Daylight Studios. Como fotógrafo de moda, publicidad, beauty o celebrities, el madrileño no tardó en hacerse un hueco en el sector trabajando con las mejores agencias y firmas o retratando a personalidades del mundo de la música, el cine o el deporte. A su trabajo como fotógrafo, que le ha llevado a residir a caballo entre Madrid, Miami y Nueva York a lo largo de más de 10 años, recientemente le ha sumado el video como nuevo formato con la realización de cuatro ‘fashion films’.

¿Cómo llegaste al mundo de la fotografía?

Estudié Diseño Gráfico en el Instituto Europeo de Diseño y al terminar me fui a Londres un año para aprender inglés, donde además hice algún trabajillo como diseñador ‘freelance’. Después, volví y me puse a trabajar en dos reprografías pero la verdad es que no estaba muy contento. Como mi padre es fotógrafo, en casa siempre había cámaras y desde pequeño me había gustado mucho la fotografía. Iba con mi cámara a todos los lados, así que, un día, un buen amigo me vio un poco amargado y me dijo “Jesús, deja de hacer lo que estás haciendo y ponte a hacer fotos porque está claro que es algo que te gusta más”, y así llegué a Daylight Studios. Era el año 2002, vine para hacer tres meses de prácticas y cuando terminé Freddy Frisuelos (director general y fundador) me ofreció quedarme.

¿Qué significó esa etapa para tu carrera como fotógrafo?

Esos tres meses me aportaron muchísimo porque aprendí trabajando con gente tan buena como Eugenio Recuenco, Juan Aldabaldetrecu o Rafa Gallar, por ejemplo. También me sirvió para conocer el funcionamiento de un estudio, cómo se usa el material, la forma de trabajar de cada fotógrafo, cómo tratar a cada cliente, vivir situaciones de todo tipo… Para mí, aprender aquí fue un lujo porque de verdad pienso que es lo mejor que hay, con gente que sabe y que te enseña. Sales preparado, es fácil comprobar que hay bastantes fotógrafos reconocidos que han salido de Daylight Studios.

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Tu llegada coincide con el gran salto de analógico a digital…

Sí, eran los inicios, después de mis prácticas me contrataron como técnico digital. Recuerdo que el primer respaldo digital que llegó fue un Sinar, algo muy limitado para lo que hay ahora mismo en el mercado. También hacía trabajos de retoque porque tenía experiencia como retocador después de haber pasado tres veranos trabajando en un sitio llamado Digital 13, donde usaba el software Paintbox, que ya no sé utiliza, y empecé con Photoshop. Allí vi trabajar a gente que sabía mucho, recuerdo haberme fijado mucho en el trabajo que un compañero hacía retocando para Javier Vallhonrat.

¿Cómo decides dar el salto e intentarlo por tu cuenta como fotógrafo?

Bueno, es una buena historia: en realidad, yo dejé Daylight Studios porque a mí me dejó primero mi novia y entré en una crisis vital (risas). Era verano, hablé con Freddy y le dije “lo siento mucho pero necesito marcharme porque si no me voy a morir”, y él me dijo “vete, haz lo que tengas que hacer y cuando quieras, vuelve”, pero fue justo aquello lo que me dio pie a empezar en solitario, así que cuando he vuelto aquí, que desde entonces han sido un montón de veces, ha sido siempre para trabajar como fotógrafo.

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© Jesús Cordero

¿Fueron comienzos difíciles?

Mis primeros trabajos fueron encargos muy pequeños para revistas. No tenía muchos contactos y fue un poco una forma de ir conociendo el sector. Después empecé a hacer más publicidad que otra cosa, campañas para Bungalow, Sr. Lobo o J. Walter Thompson, por ejemplo. Con estos últimos fui a Cuba para hacer una campaña de los zumos Compal y después me salieron muchas otras más (Kellogg’s, Vodafone, Nintendo…). En ese momento me cogió un representante y empezó a moverme como representado. Con 28 años hice una campaña bastante grande de un perfume de Adolfo Domínguez; creo que ahí hubo un punto de inflexión y se produjo un salto de calidad porque de ahí pasé a trabajar más en moda para marcas como Louis Vuitton, Chanel o L’Oreal, y pienso que fue porque me conocieron a partir de aquella campaña.

Uno de los motivos por los cuales le has dado una dimensión internacional a tu carrera es que has cambiado de residencia con frecuencia.

Sí, me fui a Miami con 30 años para hacer unas producciones, me gustó y decidí instalarme allí un tiempo. Durante tres años alternaba temporadas, en invierno me iba a Miami y en verano me venía a España. Allí me fue muy bien, a los dos días de estar allí me llamó un representante e hice tres trabajos prácticamente sin conocer a nadie. Poco a poco fui conociendo a gente del mundo de la música, que es el negocio que más se mueve allí, como Emilio Estefan con quien empecé a trabajar para su discográfica. Hice portadas para dos discos de Gloria Estefan o Thalía, entre otros, además de trabajos de celebrities y editoriales para revistas como Vogue México.

© Jesús Cordero

© Jesús Cordero

Y seguiste moviéndote…

Me volví a España en 2009 porque estaba un poco cansado y pasé aquí una temporada, pero al tiempo decidí regresar a Estados Unidos, esta vez a Nueva York para trabajar en el mundo de la moda. Aquello no fue fácil porque es un mercado mucho más competitivo, con los mejores fotógrafos del mundo, pero aprendí mucho y, de hecho, ahora estoy yendo y viniendo allí. Vivo entre Madrid, Miami y Nueva York, pero también según la demanda de trabajo que haya, aunque a Nueva York voy a pasar temporadas y a Miami voy directamente por encargos. Acabo volviendo a Madrid porque aquí están mi familia y mis amigos y además me ha ido muy bien.

¿Cómo has vivido estando dentro y fuera de España la crisis económica y su impacto en el sector fotográfico?

Yo tuve suerte porque a mí la crisis me pilló en pleno crecimiento: tenía bastante trabajo aquí y era justo cuando mejor estaba funcionando en Miami, pero es evidente lo mucho que le ha afectado al sector. Ahora todo ha cambiado, creo que no se valora tanto la figura del fotógrafo. A mí me ha pasado en Estados Unidos que, por trabajo, un chófer haya venido a recogido en el aeropuerto para llevarme a la suite de un hotel y hay hecho lo mismo para volver al avión. Está claro que es sólo un ejemplo y que eso no es lo que me hace falta para sentirme mejor, pero hay muchos otros detalles que te hacen sentirte valorado y que se están perdiendo.

¿Quiénes han sido tus referentes?

Siempre me ha gustado Eugenio Recuenco, porque cuando yo crecía como fotógrafo era una persona que siempre estaba haciendo cosas diferentes y cada trabajo nuevo decías “qué bueno es este tío”. A nivel nacional, también Javier Vallhonrat, porque ves fotos suyas e impresiona ver cómo lo cuida todo: detalles, luz, colores, es como una obra de arte. A nivel internacional, Steven Meisel o Steven Klein porque ves sus trabajos y piensas “yo quiero hacer eso”.

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© Jesús Cordero

“Trabajar con Adrien Brody fue muy fácil, porque es una persona sencilla y humilde que sabía bien lo que buscaba y qué línea quería seguir”.

¿Es diferente trabajar con celebrities que trabajar con modelos?

En el fondo es lo mismo, quizá sólo tienes que tener algo más de tacto porque son personas que no son modelos profesionales, cuyo trabajo es hacer lo que tú les pidas. Actores, cantantes, etc, son gente que, muchas veces, por su experiencia, saben lo que quieren y lo que les va a funcionar, por eso te piden algo concreto. Hay que saber escucharles para ver qué es lo que tienen en la cabeza. Por ejemplo, trabajar con Adrien Brody (ver foto) fue muy fácil, porque es una persona sencilla y humilde que sabía bien lo que buscaba y qué línea quería seguir. Otros que recuerdo por las muchas facilidades que te ofrecían son Gloria Estefan, Rafa Nadal o Roger Federer.

Con tu experiencia como retocador, ¿cuál es tu posición ahora que hay tantos programas para tratar las imágenes? Hay defensores y detractores…

Para mí el retoque es algo positivo, una herramienta más que hay que saber usar en su justa medida, sin alterar nada drásticamente y dependiendo de las necesidades de cada cliente. Indudablemente, eso no significa que haya que apoyarse sólo en el retoque y despreocuparse. Tienes que tener una buena base de la que partir para luego poder retocar una imagen, pero es que además hay que saber hacerlo, el retoque no se hace solo.

¿Qué proyectos tienes ahora entre manos?

Estoy trabajando en proyectos personales como editoriales de moda y beauty pero recientemente también he empezado a trabajar en video. He hecho cuatro ‘fashion films’; ahora estoy montando el último. El video es un formato que me atrae y con el que quiero empezar a trabajar más.

Fashion Film Ana Rujas from Jesus Cordero on Vimeo.